Dv. juny 5th, 2020

CGT

ALT CAMP CONCA DE BARBERÀ SINDICAT D'ACTIVITATS DIVERSES

La escasez de material y el confinamiento, claves para frenar la emergencia en dos semanas

7 min read

Público Per Beatriz Asuar

El ministerio de Sanidad cree que el pico de la pandemia está cerca, pero la falta de material de protección y el tiempo de espera hasta que se distribuya el que llegará de China, los casos ocultos de coronavirus y la actividad laboral que se está manteniendo pueden hacer que el virus siga expandiéndose y este momento se alargue.

Esta semana es clave para frenar la curva del coronavirus. La que viene también lo será. Las cifras de contagios y fallecidos por la pandemia se dispararon hace días, pero desde el Ministerio de Sanidad avisaron: “No vamos mal. Nos acercamos al pico máximo”. Creen que el esperado día en el que se comience a frenar la curva estará cerca, entre lo que queda de semana y la siguiente. Sin embargo, la falta de material y el tiempo de espera hasta que se distribuya el que llegará, los casos ocultos del coronavirus, el retraso de las notificaciones o la actividad laboral que se mentiene pueden generar unos problemas no esperados

España (y el mundo) se encuentra ante un problema de escasez del material de protección necesario ante el coronavirus. Es la principal preocupación del Gobierno, de los Ejecutivos autonómicos, de las empresas y de los trabajadores. No es fácil conseguirlo. El Ministerio de Sanidad ha llegado a un acuerdo con China para conseguir más material, pero hay comunidades como la de Madrid que llevan semanas al borde del colapso. 

“Sin material nos contagiamos y seguimos contagiando. Al volver a casa, al hablar con nuestros compañeros, incluso al coincidir con compañeros que no están trabajando con pacientes que tienen coronavirus. Dicen que la tasa de crecimiento se realentiza, pero los hospitales cada día están más saturados. Hasta que tengamos material para todas las trabajadoras, y no solo las sanitarias, el problema va a continuar”, valora una médica del Puerta de Hierro.

Es la reclamación constante que varios profesionales sanitarios madrileños creen que puede empezar a cambiar esta semana después de que un juzgado de lo social ordene a la Consejería de Sanidad a distribuir material en 24 horas. Pero la escasez en todos los hospitales, centros de salud y ambulancia hace que muchos duden de si será posible solucionar este problema a corto plazo. “Lo llevamos denunciando desde antes de que se decretara el estado de alarma. En muchos hospitales ya es imposible parar el contagio. Los médicos sí suelen tener, pero el resto de trabajadores vamos con mascarillas quirúrgicas”, indica una enfermera del 12 de Octubre.

Fuentes del Ministerio de Sanidad indican que en sus cuentas habrá material de sobra para las próximas semanas. Sin embargo, del total de 614 millones de mascarillas que aseguran que tendrán en las próximas semanas, 526 millones serán quirúrgicas. Los problemas que conlleva la falta de mascarillas FFP2, las indicadas para la protección de los sanitarios, podrían continuar si trabajadores como celadores siguen sin tener acceso a ellas. 

Por otro lado, hay científicos que apuntan que el problema no está sólo en los hospitales. “Tiene que cambiar la tasa de contagio. Cada enfermo tiene que contagiar a menos gente de la que está contagiando ahora de promedio, pero hay miles de trabajadores que están saliendo, que están en contacto unos con otros, moviendo el virus por todo el país en trabajos que tranquilamente podrían esperar un par de semanas”, explica a este medio el físico del CSIC, Saúl Ares.

De hecho, uno de los problemas relacionados con la continuidad laboral es que no todas las empresas garantizan seguridad a sus trabajadores. Desde que se decretó el estado de alarma no paran de salir trabajadores que denuncian que sus empresas no les dan material de protección: Correos, DÍA o Konecta son algunos de los muchos casos.

Además, muchas de ellas, como Konecta, no realizan un trabajo que es esencial ahora. “Yo dejé de trabajar porque no teníamos medidas de protección y nos dio la opción la empresa. Dejé de trabajar y de cobrar, claro, pero tengo un hijo de dos años y no me atrevía a correr el riesgo. Somos 200 trabajadores. ¿Es necesario que esté exponiéndome para vender seguros de coches? Además, mis compañeros casi no están atendiendo a llamadas porque ahora nadie piensa en contratar un seguro del coche”, explica una trabajadora de la empresa en Badajoz.

Como este caso hay más. El debate sobre lo que es el confinamiento total está ahí y no hay una definición exacta sobre lo que son “los bienes esenciales”. Pero hay casos claros: “El desmantelamiento del estadio Vicente Calderón, que continúa, puede esperar dos semanas. La mayoría de obras también. Hay trabajos que no tienen discusión. Se puede hacer una lista de servicios esenciales, pero ahora hay miles de trabajadores que expanden el virus y lo llevan a sus familias. Retrasar más medidas ahora supone nuevos picos más graves en el futuro. Los empresarios, economistas, etcétera, son cortoplacistas y solo ven lo que pierden ahora, pero lo que más conviene a la economía es destruir el virus ahora mismo. Sin esperar ni un segundo porque en el futuro se va a perder más”, reflexiona Ares.

Este científico forma parte de los promotores del Informe COVID, firmado por más de 70 profesionales que piden un confinamiento total para no colapsar el sistema sanitario. Aquí manifiestan su preocupación por medidas “insuficientes” para conseguir que el crecimiento exponencial se frene.

La elevada proporción de personas asintomáticas y la relevante transmisibilidad presintomática son algunas de las barreras para frenar el incremento de casos. Además, cabe destacar que la estructura de edad de la población española incrementa notablemente el riesgo de complicaciones y mortalidad. En conclusión, los datos existentes apuntan a que las medidas adoptadas a fecha de hoy no serán suficientes para evitar el colapso del sistema sanitario y, en consecuencia, la morbilidad y mortalidad”, advierten.

La propuesta de esta parte de la comunidad científica es el confinamiento total de las áreas geográficas con mayor afectación del virus, con excepción de los servicios básicos esenciales, durante 15-21 días. Estas regiones ahora serían Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha, la Rioja, Euskadi, Navarra y Catalunya. En el resto de regiones, se propone el confinamiento parcial (50% de la actividad laboral permitida y 25% del transporte) y la interrupción total del tráfico interurbano no esencial de pasajeros y de las conexiones domésticas aéreas, marítimas y ferroviarias peninsulares por 15 días.

Estos científicos, frente a las valoraciones del ministerio de Sanidad, creen que el pico de la pandemia no está cerca. De hecho, Ares señala que los números no son nada positivos y que el error se debe a que se confunde la curva de los nuevos casos con la exponencial. “En nuestros análisis el proceso siempre ha sido más lento que la exponencial. Con el análisis matemático no vemos el pico y como no se ha comenzado a frenar, no podemos calcularlo”, insiste. 

El confinamiento total que el Gobierno todavía no valora sí se ha ordenado en otros países. En esta crisis hay dos que son claves. El primero es China, donde se ordenó el confinamiento total durante 76 días. El segundo es Italia, que también ha ordenado ya el cierre de todos los servicios que no sean esenciales. España ya tiene más fallecidos que China, sólo superándo por Italia. 

Pero esta no es la única iniciativa de la comunidad científica que apunta esto. Un estudio internacional (investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid, de la Universidad de Zaragoza, del Instituto Tecnológico de Massachussets y de la Fundación ISI, en Italia) ha analizado la efectividad de las estrategias de distanciamiento social y ha concluido que ni siquiera el confinamiento total es suficiente para frenar la pandemia. Como también alertó la Organización Mundial de la Salud (OMS), los expertos dicen que se necesitan medidas como la realización de pruebas de diagnóstico a gran escala, el aislamiento de personas con síntomas y la identificación de sus contactos.

Esta es la última clave que puede pasar factura y que alerta a los científicos de que se produzca un nuevo brote. La decisión de dejar de hacer pruebas a las personas que presentan síntomas leves alertó a los profesionales sanitarios y a la comunidad científica. “No se puede organizar el sistema ante una pandemia con casos ocultos, sin conocer las bajas sanitarias por hospital y sin detectar a todos los contagiados. Los países que más pruebas han realizado son los que tienen menos fallecidos, como Alemania”, señala otra médica del Hospital Universitario de Móstoles. 

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *